EL PESO DEL AGUA:  LA BRECHA INVISIBLE QUE FRENA EL DESARROLLO DE LA MUJER RURAL EN BOLIVIANA.

En Bolivia, en 2026 el acceso al agua sigue sin ser garantizado plenamente, en muchas comunidades el abastecimiento para consumo y riego de cultivos continúa siendo deficiente. Detrás de esta carencia, son las mujeres e hijos que asumen esta responsabilidad de recoger, caminado kilómetros que pueden tomar varias horas al día. Y esta carga se traduce en desigualad reduciendo tiempo para generar ingresos en la parcela o tiempo en su hogar reflejando una desigualdad estructural.Cargar agua es parte de su rutina diaria

Cargar agua es parte de su rutina diaria;  camina largas distancias para recolectar  ante la falta de de un grifo en su domicilio. Fotografía propia.

Una rutina a 2 grados bajo cero

Entre las 5:00 y 5:30 am. de la mañana, con una temperatura que descienden hasta los 2 grados bajo cero, Saloma Cruz con 2 baldes en mano inicia su jornada diaria. Es agricultora, tiene 50 años y vive en la comunidad de “Cruce Khasa, en la provincia de Tapacarí, como cada día sostiene con firmeza y camina un kilómetro y medio para recoger agua, un recorrido que repite dos veces al día.

El trayecto no es ocasional, es parte de su rutina diaria, el agua que recoge sirve para preparar los alimentos y en época de sequía para regar la papa o trigo. Como ella, otras familias de la comunidad replican lo mismo recorriendo y enfrentando las mismas carencias.

Menciona Saloma, “No tenemos grifo cerca de la casa, ni agua para riego, ni luz. Caminamos mucho para recoger agua para cocinar y para lavar la ropa; recién en la tarde volvemos”. Con una resignación que refleja una realidad invisibilizada.

Este esfuerzo, esencial para la supervivencia de las familias, no es remunerado ni reconocido. Sin embargo, tiene costo económico y social, cada hora invertida en recolectar agua, es una hora menos para trabajar en las actividades u oficio incluso menos tiempo en su hogar. Esto, representa una pérdida de productividad para las mujeres. Y son ellas las que mantienen estrecha relación con el agua, porque almacenan y después administran.

Cuando el agua no alcanza, Saloma debe decidir ente lavar ropa o guardar para cocinar. Su hijo mayor Alberto, vive en Santa Cruz, en la Guardia donde tiene su taller mecánico y le insiste que se vaya a vivir con él. A veces se pregunta si debería dejar su comunidad, pero no quiere abandonar la tierra que trabaja, que ha pasado de generación en generación. Sabe que, si se va, no se acostumbraría a la ciudad.

Su hijo menor Felipe de 12 años asiste a la Unidad Educativa “Sucre”, a 45 minutos caminando desde su vivienda. Mientras él se alista para la escuela, Saloma prepara el desayuno y el almuerzo. Después, se dirige a pastear las ovejas y vacas hasta el mediodía. A esa hora, regresa a casa para recibir a su hijo y compartir la comida. Por la tarde, continua su jornada en la parcela “Siempre hay algo que hacer”, indica, en una rutina que combina el cuidado del hogar, pastoreo y el trabajo en la parcela donde produce papa”.

Cosecha de agua

Frente a esta urgencia, comunidades como la de Saloma han optado a la estrategia de “cosecha de agua”: almacenan agua de lluvia en grandes reservorios excavados en la tierra, con la esperanza de que cada temporada sea suficiente para resistir los meses de sequía.

Cosecha de agua para riego de los cultivos y alimentar a los animales. Fotografía propia.

El agua acumulada se convierte en un recurso vital. Retienen con la finalidad de dar de beber a los animales y riego de cultivos. Para muchos hogares en esta comunidad, la lluvia termina siendo la garantía de acceso, esperando que la lluvia sea la bendición que el Estado aún no garantiza en zonas rurales.

Añade, Saloma,“Cada que llueve es una bendición, miramos las nubes y el cielo, esperamos que llueva”, para que las hortalizas crezcan rápido y grande. Donde hay agua, hay vida para cultivar alimentos y alimentarse y es fundamental contar con agua potable en los hogares y sistema de riego.

Pobreza hídrica y producción limitada

La pobreza hídrica en el área rural no se limita al consumo humano: también afecta directamente al riego. Esta carencia obliga, a las mujeres, a destinar horas de su jornada a acarrear agua para los cultivos de las vertientes naturales muchas veces quedan alejadas y de caudal limitado, reduciendo su tiempo disponible para otras actividades productivas.

Ante la falta de riego no pueden diversificar su producción. Fotografía propia.

En el área rural el sustento de su economía es la agricultura y crianza de animales como la oveja, llama y vacas; sin riego las pequeñas agricultoras están encadenadas a producir solo lo básico para comer, con agua en sus parcelas, podrían diversificar la producción no solo producir papa, trigo u hortalizas sino frutas y verduras, para vender en los mercados locales. Transformando su actividad en negocio rentable y su economía podría mejorar.  El cambio climático agrava la situación, en octubre y noviembre, la siembra de papa depende de la disponibilidad de agua: si las lluvias no son suficientes, la producción se pierde, poniendo en riesgo la seguridad alimentaria.

Cosecha de papa en Tarata

La producción agrícola en Tarata también tiene rostro de mujer, Francisca Veliz, Florencia Rueda y Blanca López, su jornada comienza a las 8 am. con la cosecha de papa; esta última es la dueña del terreno. Estas comadres son el sustento económico de su hogar y a pesar del calor y el cansancio, nada las detiene en su labor diaria.

Agricultoras de Tarata inician su jornada a las 8 am. para la cosecha de papa. Fotografía propia.

Sin embargo, La realidad evidencia deuda con el escaso reconocimiento al rol de la mujer rural en la economía. Sin ellas, la seguridad alimentaria no sería posible, su aporte es subestimado en las políticas públicas y en la agenda de desarrollo.  Su labor depende de un recurso que es el agua, la falta de acceso limita su producción y su economía poniendo en riesgo la cosecha.  Por eso, es importante valorar el trabajo que hacen las pequeñas agricultoras rurales para que los alimentos leguen a los hogares de cada uno de los bolivianos.

En Valle Alto: Punata

Sin ir tan lejos, a 45 minutos de la ciudad de Cochabamba, Punata, en la comunidad “Thajra Barrientos”, vive Elvira Montaño, de 49 años, madre de 4 hijos y es el sustento de su familia, su economía depende de la agricultura. Produce cebolla y remolacha según el ciclo agrícola, y cada martes y domingo madruga para llevar a vender al mercado central de este lugar.

Elvira explica, “Tenemos agua para riego, ahorita que estamos en época de lluvia, pero en octubre no hay agua los vecinos nos turnamos para regar, solo podemos regar una vez por semana, yo riego hasta con baldes, por eso se siembra papa oh maíz, no es para mucha agua, en cambio la cebolla, zanahoria o lechuga es para bastante riego, a veces yo hago descansar la tierra, se sufre, solo entramos en pérdida”. Sin acceso a este recurso, su producción se vuelve incierta y su economía más vulnerable.

Elvira trabaja en la tierra en Punata, como muchas mujeres sostiene económicamente a su familia con el cultivo de verduras. Fotografía propia.

La escasez también golpea la ciudad de Cochabamba

Ni la represa de Misicuni ha dado solución al problema. En la zona sur de Cochabamba en los distritos 1,2,13 el acceso al agua tampoco está garantizado durante el año.  En meses de seguía cientos de municipios se declaran en estado de emergencia a Nivel nacional por falta líquido elemento. A diferencia del área rural, donde se caminan largas distancias para conseguir, aquí la escasez se traduce en cortes prolongados y dependencia de cisternas.

Antes de que salga el sol, Shirley Acosta ya está de pie en el barrio “Villa Israel”, en su casa alinea turriles vacíos mientras espera al aguatero. Reparte 2 veces por semana; pero, en época de sequía la espera se hace más larga, reciben 1 vez por semana, esta rutina se convierte en incierta; el agua puede tardar días y cuando llega no siempre alcanza a todos los vecinos.

El costo del agua también pesa. Indica que el turril de agua está a 15 Bs. y un tanque lleno a 400 Bs por eso, cada lavado se convierte en cálculo: usa lo justo e incluso reutiliza. “Espero todos los jueves, es una pérdida de tiempo al menos viniera en horario establecido, pero no, tenemos que esperar todo el día, si no esperamos, no tenemos agua, y si no hay agua, no podemos cocinar, quisiéramos gozar como todos del agua”. Después de abastecerse, va a su trabajo al mercado Santa Barbara donde vende fruta.

El Objetivo de Desarrollo Sostenible de las Naciones número 6 pide acceso universal y equitativo del agua hasta el 2030. Este ODS tiene como finalidad “garantizar la disponibilidad de agua y su gestión sostenible y el saneamiento para todos”. La meta es agua potable y saneamiento para toda la población. Si se cumple, ayuda a otras ODS como salud, educación y el PIB de Bolivia.

Datos que duelen: La realidad en cifras

A pesar de su invisibilidad, las estadísticas muestran que este trabajo cotidiano sostiene a miles de hogares en Bolivia, sin agua no hay salud, no hay alimentación y bienestar. Los departamentos que más sufren de agua son La Paz, Pando y Cochabamba.

Aunque en la Constitución Política de Bolivia en los artículos 373 y 437 garantiza como un derecho fundamental para la vida el acceso al agua y es deber del Estado gestionar, regular y planificar el uso adecuado de los recursos hídricos, con participación social, garantizando el acceso a toda su población.

En 2025, la inversión para agua y saneamiento fue 7.160 millones Bs y para 2026 300 millones de dólares; aun así, el acceso equitativo al recurso sigue sin garantizarse. En la práctica no se cumple miles de mujeres siguen caminando para conseguirla el líquido elemento. ¿Dónde está el presupuesto para inversión de agua?  exministro de Agua y Medio Ambiente, Juan Santos Cruz, sentenciado a 10 años por caso coimas y el exviceministro, Carmelo Valda también sentenciado a 6 años de cárcel, generando más de 19 millones de Bs, según el Deber. El dinero que debe invertirse en tuberías esta en los bolcillos de quienes tienen la obligación de garantizar.

GRÁFICO 1: ACCESO A AGUA POTABLE DE BOLIVIA, 2024.

Fuente: Elaboración propia con datos del Instituto Nacional de Estadística.

El 86% de la población a nivel Nacional ha logrado abrir grifo, pero la estadística tiene punto ciego ese 14% es un eco de los pasos de quienes caminan hacia la vertiente o esperan a cisternas.

Sin embargo, en el área rural es más preocupante solo el 67% tiene acceso a agua potable y el 33% todavía es invisible al grifo. La solución no pasa por infraestructura, sino por reconocer que el acceso desigual a servicios básicos es en el fondo un problema estructural de género que impacta directamente a las mujeres, quienes asumen esta responsabilidad de recolectar agua en condiciones precarias con salitre y minerales.

Los indicadores de desarrollo evidencian que se expresa con mayor desigualdad en la vida las mujeres y niños rurales que mujeres urbanas. Por la importancia, ONU Mujeres Bolivia y la FAO ejecutan programas y proyectos para impulsar económicamente a las mujeres con capacitación y técnicas agrícolas, promoviendo la igualdad y más mujeres lideres involucradas en las comunidades.

Pero lejos de las decisiones técnicas, las comunidades viven una crisis día a día y el desafío es garantizar soluciones sostenibles y no soluciones parche. Según el reporte del portal de Red Uno, el 8 de abril de 2026 la Gobernación de Cochabamba anunció que prevé bombardear nubes en octubre, esto debido a que existe poca agua en la represa de la Angostura. Para mitigar la escasez hídrica, problemática que continúa afectando a poblaciones urbanos y rurales.

Mientras las soluciones se postergan, Desde Tapacarí hasta la zona sur de Cochabamba, la historia se repite el acceso al agua sigue teniendo rostro de mujer y en comunidades rurales se caminan kilómetros.

GRÁFICO 2:  MUJERES OCUPADAS DE BOLIVIA SE DEDICAN A LA AGRICULTURA, GANADERÍA, PESCA, SILVICULTURA, PESCA, 2012,2024.

Fuente: Elaboración propia don datos del Instituto Nacional de Estadística.

Bolivia es un país compartido en partes iguales en población, según el Censo 2024, el 50% de la población total corresponde a hombres 5.682.498 y el otro 50% a mujeres 5.682.835. Del total de mujeres ocupadas el 30 % se dedican a la Agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, lo que evidencia el peso del trabajo rural femenino en la economía.  Pero la verdadera fuerza no reside en números; sino donde están puestos sus manos. Esto no se traduce en mejores condiciones productivas, sino muchas de ellas enfrentan dificultades agua, financiamiento o créditos.

Pese la importancia del sector no tradicional, la participación de productos agrícolas en las exportaciones sigue siendo reducida, La falta de inversión en riego, tecnología, infraestructura y asistencia técnica limita el potencial sobre todo de mujeres agricultoras en el área rural. ¿Cómo se pretende que mejore la situación económica de las mujeres agricultoras y el PIB de Bolivia? si ni agua tienen para consumo y riego de cultivo. A pesar de esta carencia, ellas persisten.

GRÁFICO 3: COMPARACIÓN DE LA EVOLUCIÓN DE LAS EXPORTACIONES DE MANUFACTURA Y AGRICULTURA, 2012-2025.

(En toneladas y millones de dólares)

Fuente: Elaboración propia con datos del Instituto Nacional de Estadística.

El pulso de las exportaciones desde 2012, la agricultura boliviana camina con paso lento y cansado, mientras otros sectores avanzan. Hay un crecimiento lento, tanto en volumen y valor exportado. Ha tenido constantes caídas desde este año. Esto significa que debe dar importancia a este sector e invertir, la agricultura es un pilar básico para un país y para garantizarla la seguridad alimentaria.

El sector de la agricultura es demasiado pequeño en comparación con el sector Manufacturero. Dado la importancia que debería tener el sector agrícola boliviano. Es importante diversificar, crear nuevos productos, mejorar el existente y con alto valor agregado. La tierra no ha perdido su fertilidad, lo que ha perdido es el impulso de la inversión estatal en sistemas de riego e infraestructura, restringe el crecimiento afectando a mujeres rurales.

Según, datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la agricultura representa el 12% del PIB de Bolivia para 2025, siendo una de las actividades importantes, pero la productividad agrícola es una de las más bajas de América Latina y de Bolivia. Es por eso, que se debe potenciar e incentivar este sector y a su vez empoderar a las mujeres rurales.

GRÁFICO 4: APORTE DE LOS PRODUCTOS NO TRADICIONALES (AGRICULTURA Y MANUFACTURA) AL PIB DE BOLIVIA,2012- 2023

(En porcentaje)

Fuente: Elaboración propia con datos del Instituto Nacional de Estadística.

La contribución de las Exportaciones no Tradicionales que componen la agricultura la manufactura al PIB alcanza un promedio de 6.13% para todo el periodo. Los mínimos alcanzaron en las gestiones 2017 a 2020, con contribuciones de 4.16%, 4.52%, 4.22%, 4.88%, respectivamente. Y el máximo fue en la gestión 2022, con un 8.79%. El trabajo de la agricultura depende del agua y eso recae en las mujeres y principalmente en el desarrollo de las comunidades.

Las agricultoras bolivianas realizan un sacrificio para producir, mientras el país gasta millones importando los mismos productos que se produce como papa cebolla o zanahoria.  No se puede seguir permitiendo que la seguridad alimentaria del país descanse sobre la espalda de las mujeres que deben elegir entre lavar o cocinar o simplemente ignorar el motor humano que alimenta a un país. La verdadera deuda no es ingeniería es dignidad y equidad con quienes siembran vida en medio de la sequía.

Selena Ontiveros H.